jueves 15 de octubre de 2009

LA BELLEZA

 
            Hacerse promesas a uno mismo puede ser un asunto peligroso, sobre todo cuando hay testigos que se van a asegurar de que cumples con tu parte del trato. Y dicho esto:

Es mi propósito disfrutar y rodearme de la belleza siempre que puedo; de la belleza que invade los sentidos gratuitamente y también de aquella que surge de mi propio impulso, pues todos tenemos la facultad de crear cosas bellas, aunque muy a menudo nos obcequemos en hacer lo contrario.

La belleza, digo, me rodea y está presente en los objetos y hechos más simples -unas manzanas sobre la mesa de la cocina, o una caja de cerillas del club Bed-, pero también en el aroma que llena mi dormitorio ahora que las noches son largas y las mantas necesarias, o en el sonido de tu risa y el calor de tu aliento contra la piel de mi hombro cuando digo alguna tontería.

No quisiera teorizar sobre algo que apenas si alcanzo a intuir y cuya comprensión está reservada únicamente a los niños, pero la sencillez se me antoja en este propósito como una premisa válida: sencillez en la forma, sencillez en el pensamiento, sencillez en el vivir… también en el respirar y en el placer, claro.

La teoría es esto. La práctica, en cambio...

La fotografía es de Singapur. Está tomada en agosto, desde un avión con destino a Yogyakarta, Malasia. ¿Por qué? Porque es una de mis fotos preferidas de este año (creo que es muy bella), porque aún no acabo de estar con los pies en este suelo tan frío y porque simboliza el estar siempre en movimiento. Fijaos si no en los barcos que surcan el mar.

miércoles 15 de julio de 2009

CIUDAD DE ÁNGELES

        Krungthep -Ciudad de Ángeles- es el nombre que sus habitantes dan a Bangkok y el mismo que he elegido para la exposición fotográfica que presentaré mañana jueves en b2 estudio, Bilbao.
        Como habéis podido comprobar, llevo varios meses sin escribir en el blog. He estado muy ocupado con nuevos proyectos pero siempre estoy aquí, aunque no tenga tiempo de subir entradas. Hoy mismo voy contra reloj con los preparativos de la exposición, pero pronto volveré a retomar el ritmo habitual de este espacio. Gracias a todos.
CIUDAD DE ÁNGELES 
Hasta el 15 de octubre en 
B2 ESTUDIO
Pedro Cortés 5, (metro Casco Viejo, salida Begoña) Bilbao

martes 21 de abril de 2009

BALLARD MUERE A LOS 78 AÑOS

-Ha muerto Ballard –me ha dicho mi madre cuando he abierto la puerta de su casa.

-¿Qué?

-Ballard, el de El imperio del sol, acabo de oírlo por la radio.

-joder… me hubiera gustado llegar a conocerle.

-Pues ya no vas a poder.

       Se le ha descrito como profeta del nihilismo global, visionario, escritor apocalíptico, narrador de la distropía. Pero me quedo con la definición que él mismo daba de su obra: “Un retrato de la psicología del futuro”.

      Ballard, James Graham Ballard, Jim, es para mí la admiración por los japoneses de los que fue prisionero durante su adolescencia, es el amor por las mujeres que lo amaron y la dedicación con la que crió a sus hijos, es su fascinación por los aviones que relucen al atardecer sobre el cielo de Shangai y los ojos cegados por el resplandor de la bomba atómica.

      Anteayer mismo, la noche del 19 de abril, le dije a una chica muy bonita que me quedaban sólo 25 páginas para terminar de leer La bondad de las mujeres, pero al final ni ella ni yo leímos mucho. A Jim le hubiera gustado. 

jueves 2 de abril de 2009

PREGUNTAS EN EL AIRE

Todo el mundo sabe, y a quien no lo sepa se lo cuento ahora, que existe la prohibición de servir bebidas alcohólicas en los aviones que sobrevuelan el espacio aéreo de Arabia Saudí. “Señores pasajeros: les comunicamos que a partir de este momento y hasta que hayamos rebasado el espacio aéreo Saudí no se servirán bebidas alcohólicas a bordo”, es lo que suele decir el comandante de la aeronave, llegado el momento. Los interrogantes que acuden en tropel a mi mente con respecto a este asunto son varios y, aunque ingenuos en apariencia, no dejan de antojárseme ineludibles, por ejemplo: ¿Qué pasa si un rato antes (sobrevolando Egipto, por ejemplo) la azafata me ha servido un copazo de whisky y yo me lo estoy tomando con la parsimonia que corresponde, y resulta que tengo el vaso medio lleno encima de la mesita? ¿Tendrá la eficiente auxiliar de vuelo la obligación de arrebatarme la bebida maligna? Bien, si viajas en primera clase no hay problema: llegados al Océano Índico se pide otro whisky y en paz. Pero, ¿y si viajas en clase turista y has tenido que pagar la copa?* ¿Te devuelven la pasta? Supongamos que no: si soy tacaño puedo vaciar el vaso de un trago pero, ¿acaso la bebida que tengo en el estómago (y que más tarde pasará a mi flujo sanguíneo) no me convierte en violador de las leyes coránicas? ¿Debo correr al lavabo y expulsar de mi cuerpo todo el líquido pecaminoso? No sé.

Y todo esto, claro, suponiendo que no viajas en un aparato de la compañía Saudia, ya que en su oferta de lujo asiático volante no se incluyen los lingotazos del personal, aunque se esté sobrevolando Escocia.

Me da por volver a pensar ahora en todo esto porque hace unos años escribí un reportaje sobre controladores aéreos y en la torre del aeropuerto de Bilbao me explicaron que a partir de un techo de 21000 pies -7000 metros- el control terrestre no tiene responsabilidad sobre el tráfico aéreo. Entonces, teniendo en cuenta que la altitud media de los vuelos comerciales es de 27000 pies, ¿a qué altura considerará Alá que se está fuera de su jurisdicción? ¿Ejerce Alá su influencia únicamente sobre el espacio aéreo de la Península Arábiga (porque me parece que en Yemen, Omán y en los Emiratos las cosas van por el estilo)? Y ya que estamos: ¿Por qué tenemos que revivir el Medievo en el siglo XXI? ¿Acaso el primer precepto del Corán no dice que la fe debe ser libre?

Y sobre todo: ¿Por qué habrá tantas cuestiones sobre las que no está bien visto preguntar?

*(hay al menos dos compañías aéreas en las que las copas son complimentary en clase turista, pero no pienso desvelar el secreto tan fácilmente)

jueves 26 de marzo de 2009

EN EL REGAZO DE LOS DIOSES

Cada cierto tiempo suelo volver a plantearme qué interés puede tener el seguir escribiendo cosas en un blog y si realmente existe una necesidad de comunicación tan importante que obligue a dejar constancia de uno mismo a través de textos superficiales y opiniones que lo mismo podrían expresarse en la barra de un bar a las cuatro de la mañana.

Pero el elogio de la superficie puede reportar interesantes beneficios como amistad, simpatías, admiración, cariño, enemigos inteligentes, o incluso puede despertar el deseo y la curiosidad de ciertas personas a quienes les gusta asomarse a estos mensajes casi siempre tomados de la realidad -y que me dedico a manipular convenientemente antes de hacer públicos porque ningún texto es inocente, nunca-, creyendo tal vez que realmente están pudiendo acceder al interior de una persona a través de la pantalla de su ordenador.

Marzo es un mes especial para mí. En marzo cumplen años estos huesos, corazón y mente (el alma es mucho más antigua) y es ahora, regido por Marte, cuando aprovecho como cada año para mirar a mi alrededor y hacia adentro. Esta vez -por primera vez- sé que lo estoy haciendo mejor que nunca.

Pienso en esto porque me gustaría haber podido hacer muchas más cosas de las que luego tal vez arrepentirme, lo cual siempre es mejor que arrepentirse de no haber hecho nada. Pienso en esto porque sé que no son los demás quienes me decepcionan;  la decepción es algo propio y no merece la pena tratar de cargársela a otros sino intentar no decepcionarse nunca uno mismo.

Pienso en esto porque vivo rodeado de gente que me quiere y he necesitado muchos años para darme cuenta y estoy agradecido.

Pienso en esto porque me gusta estar solo aunque ahora preferiría estar contigo y quizás odiarte después, o no, pero eso lo sabré dentro de no mucho, cuando te atrevas a ser quien eres.

Soy libre. El ruido de mis pasos es más fuerte que el de los eslabones de la cadena que caen al suelo y se rompen.

Tendré que volver a escribir sobre zapatos.

P.D. ¿Y qué tiene que ver la foto del smoking room con todo esto? Pues nada -o sí-, pero tenía ganas de ponerla hacía tiempo, aunque esté mal encuadrada, sin luz, etcétera, etcétera.

  

sábado 21 de marzo de 2009

LIE, LIE, LIE!

 
Lalalalalalalala lie lie lie
She took my hand and I let her go
She broke her little bones
On the boulders below
Took my hand and she ended it all
Broke her little bones on the boulders below
And while she fell, I SMILED.
Perpetrado por Serj Tankian
Disfrutadlo.

martes 10 de marzo de 2009

CHINA LLEVA 50 AÑOS ASESINANDO EN EL TÍBET

Yo ya no sé que más se puede decir de todo esto.

BLACK & JACK

 

En mi despacho de Nairobi tenía una pecera con dos pequeñas carpas a las que Karen –una empleada de la embajada norteamericana con la que solía beber whisky y follar en las noches de calor asfixiante- había bautizado con los nombres de Black y Jack. Jack era de color rojo brillante y Black era, necesariamente, negro. Ambos tenían personalidades bien diferenciadas -si es que puede uno referirse a los peces en estos términos- y fácilmente extrapolables a una escala humana. El rojo era muy inquieto y nadaba a gran velocidad de un lado a otro de la pecera, incordiando continuamente a su compañero, que permanecía la mayor parte del tiempo cerca de la superficie y sacaba la boca fuera del agua, como si quisiera escapar de su prisión esférica y volar hacia otra dimensión más aceptable. 

Cuando llegaba la hora del almuerzo, Jack se lanzaba con voracidad sobre las apestosas escamas de comida para peces, llegando incluso a arrebatar el almento de la boca de su compañero. Black, por su parte, no parecía dar mayor importancia a los abusos del pez rojo y se contentaba con comer las migajas que tenía a su alcance, para retomar después su actitud contemplativa.

Un día observé que Black pasaba sumergido más tiempo del habitual en él; temí por su salud y adopté la costumbre de apartar con el dedo al pez rojo cuando echaba comida en la pecera, para que el despreocupado Black -por el que sentía una especie de solidaridad existencial-, pudiera alimentarse mejor. A pesar de todos mis esfuerzos el pez negro murió, lo encontré una mañana flotando en la superficie mientras el otro gordo maldito nadaba a sus anchas y aun se permitía mordisquear el cadáver de su congénere, que hedía a putrefacción.

Dos días más tarde -recuerdo que era siete de agosto, que era viernes y que había tenido problemas para arrancar el Land Rover- iba camino del aeropuerto para recibir a un grupo de médicos británicos, cuando a un tipo con turbante le dio por volar la embajada estadounidense. Hubo más de doscientos muertos en el atentado, Karen estaba entre ellos. Mi despacho, situado en el edificio contiguo a la embajada, quedó devastado por la explosión. Después de aquello regresé a Europa. Nunca he vuelto a tener peces, pero aún hoy veo muchas veces a Jack coleando con furia entre los restos humeantes del despacho, resistiéndose a morir. Cuánto le costó morir.

 

martes 3 de marzo de 2009

DESAPRENDER

Así era yo con dos años y medio un domingo campestre cualquiera. Atentos a la expresión. Ni siquiera entendía las noticias pero ya me encabronaban. Hará unos cuatro años que no leo la prensa más que los fines de semana, y no siempre. A eso se le llama desaprender. 

lunes 16 de febrero de 2009

ELECCIONES EN EUSKADILANDIA

Hola amiguitos, ¿qué tal estáis? Yo muy bien porque vivo en Euskadilandia. Euskadilandia es un país muy bonito en el que todo funciona chachi piruli, donde no hay crisis recesión, paro ni violencia (qué palabrota); un país en el que todos somos empresarios, un país en el que la calidad de vida está a años luz del resto del mundo. Además, en Euskadilandia nos sobra el dinero y todos tenemos un perro que no hace caca y una casita en la que podemos ver una tele que nos recuerda cada día lo bien que se vive aquí y lo estupendos que somos. Esta mañana de domingo no he tenido resaca, hacía un sol fantástico y una gente simpatiquísima me ha sonreído por la calle invitándome a votar por sus candidat@s. Y yo que ni siquiera me había enterado de que se acercaban las elecciones… ¡Qué gozada! Ahora me despertarán los altavoces de los coches con la musiquilla de los superpartidosguays a tope -con lo olvidada que tenía yo esa alegría mañanera, sobre todo los sábados y domingos- y tendré el buzón a reventar de sobres y propuestas para que las cosas sean más estupendas de lo que ya son por aquí. ¡Caramba! También se me había olvidado que en Euskadilandia es muy difícil decidir por quien votar, porque claro, aquí todos nuestros políticos son PERSONAS cuya máxima aspiración es el bienestar de los ciudadanos; son gente preparada y responsable dispuesta a dar lo mejor de sí mismos para que sigamos siendo así de especiales, guapos y macizos. ¡Qué suerte tenemos, jopé!

   

viernes 6 de febrero de 2009

UN COBARDE

Tan preocupado pensando en aquello que debe o no debe hacer. Nunca hace nada. Las normas conforme a las cuales se ha de afrontar la vida, las normas de los sabios; viejas normas que trata de asimilar con el fin de distinguir qué es lo correcto.

Tan rígido como para pensar que las normas pueden no ser las mismas para uno u otro individuo, menos aún para creer que él mismo podría ser el artífice de sus propias normas y vivir conforme a ellas. Ni siquiera puede imaginar que, además, podría promulgar y derogar dichas normas arbitrariamente, en función de las necesidades de cada momento, sin perder por ello una integridad que, de todos modos, no posee.

Lee libros con la esperanza de encontrar respuestas en las páginas escritas por otros, como si el papel tuviera la virtud de convertir en verdad -¡cuántos lo creen!- todo aquello que al final no es más que tinta que pesa, pero poco.

Busca respuestas que calmen sus miedos, pero cada libro habla de nuevas normas y cada norma invoca nuevos miedos: ¿seré capaz? ¿es esto compatible con lo que piensa aquel otro autor? ¿acaso comprendo realmente lo que aquí se quiere decir?

Y así siempre.

Las preguntas se multiplican -¡las normas!- y la acción nunca llega. Sólo el milagro sobrevuela su mente como un ave carroñera, sin llegar a tocar nunca la tierra donde él está, porque está vivo.

(La ilustración que encabeza este post es de Daniel Madrid)

viernes 30 de enero de 2009

PALABRAS FELICES

El blog, ponte al blog. Sí, ya lo sé, pero es que ahora escribo más que nunca y lo hago para mí, para mis cuadernos, quiero decir, a mano y con tachaduras, con cuatro o cinco documentos de texto abiertos a un tiempo en el ordenador por las noches, y quizás de todo ello salga algo que merezca la pena. O no.

El otro día estuve en casa de Natalia:

-¿Recuerdas aquel post sobre zapatos que escribí hará dos o tres años?

-Sí.

-Pues voy a escribir uno sobre zapatos de mujer.

Y Natalia, claro, tiene una gran colección de zapatos que fotografiar (y muchos bolsos y complementos a juego además, y muy buen gusto), cada uno con su historia, y calza un 36.

Hice muchas fotos pero, claro, tratándose de un tema tan inabarcable como el del calzado femenino no voy a hacer un monográfico sobre los zapatos de Natalia (que bien podría). Puedo fotografiar los zapatos de las chicas que van por la calle y puede ser divertido o me pueden abofetear; también puedo buscar imágenes en Internet, pero no tiene gracia, aunque alguna caerá, claro. En fin, que ahora es más difícil que en aquella ocasión en la que hablaba de mis gustos y mis zapatos y se acabó. Veremos qué sale de todo esto, me doy un mes tranquilo para recopilar información y escribir la entrada.

Mientras tanto sigo llenando cuadernos: hay un modelo nuevo –al menos para mí- de Moleskine, con 60 hojas cosidas y tapas de cartón negro flexible y poroso en un tamaño perfecto –más que un A5 y menos que un A4-, que resulta perfecto para las batallas de mesa. El resto del tiempo uso las clásicas libretas con goma de la misma marca o las servilletas de los bares, tanto da.

Gön me ha propuesto que le acompañe a un bolo que le ha salido en una de esas discotecas enormes a las que nunca voy; quiere que le haga unas fotos durante la actuación (lo de Gön merece y tendrá un post aparte), pero son muchos kilómetros y un ambiente tal vez demasiado hostil. Se ha reído mientras me lo comentaba: “un sitio de bakalas, niño”, ha dicho. Joder, que yo estoy muy mayor para esas cosas… ya lo estaba hace veinte años, así que imagínate.

Y para constatar una vez más que la ley de causalidad todo lo rige, ayer me encuentro con Etxeandia y me dice que esa misma mañana se ha acordado de mí. Casi diez años sin vernos. Y sigue siendo abogado, claro, pero ahora es además piloto, que a su padre no le hacía gracia que siempre hubiera querido serlo pero ahora está encantado con que lo sea. Y me ha puesto los dientes largos: “en un año puedes pilotar una Piper o una Cessna, tú no tendrías problema. Además, siempre te han chiflado los aviones”. Y tanto. Mira mi blog, amiguete. Etxeandia me ofrece salir a volar un día de estos y nos reímos porque todos los pilotos de su aeroclub están chalados y él también, claro, igual que siempre lo ha estado; pero es que ahora habla de la fuerza de sustentación, de ángulos de ataque, de fumarse un cigarrillo a 10.000 pies y, la verdad, son palabras felices. Buenas noches.

lunes 19 de enero de 2009

QUEDARSE

-Creo que debería usted comenzar por liberarse de su ira.

-Tal vez. De todos modos, le agradezco que no me tutee, de veras, es un bonito detalle por su parte.

-El ser ácido no le librará del malestar interior.

-No estaba siendo ácido. Es cierto que le agradezco la cortesía con que me trata ¿lo hace usted siempre?

-Con todos mis pacientes, si es a lo que se refiere. A no ser que prefieran lo contrario.

-Estoy seguro de que la mayoría de ellos lo prefiere.

-¿Que los tuteen?

-Sí.

-Sí, lo prefieren.

-Hablaba usted de liberarme de mi ira. Como si fuera un jersey que pudiera quitarme tal vez despeinándome sólo un poco.

-Es algo más complicado, creo que ya lo sabe.

-Claro que lo sé, y también sé que el tiempo vuela, igual que los billetes de mi bolsillo al suyo, así que centrémonos en lo importante: ¿seguiría siendo el mismo después de haberme librado de la ira? No se moleste en contestar, la respuesta es no. Así que tal vez no me interese librarme de una parte tan importante de mí, ¿no le parece?

-No es tan simple.

-Eso ya lo ha dicho antes.

-…

-Guarda usted silencio y espera que mi ira se canalice a través de las palabras, lo sé, pero hoy me siento inusualmente activo y creo que no me haría bien el seguir tumbado aquí, podría dormirme y, dado que últimamente me paso la mitad del tiempo durmiendo, preferiría hacerlo en mi cama, junto a un buen par de nalgas contra las que restregarme, a poder ser.

-Ahora sí que está siendo ácido.

-Joder, Watson, no da usted una. Yo soy dulce como una naranja valenciana, sólo que no encuentro a quien sepa exprimirme… Es igual que salir de un bar cuando ya no quedan más clientes, siempre lo hago. No me iré hasta que pare la música, el último borracho haya caído al suelo y todas las luces estén encendidas. Buenos días.

domingo 11 de enero de 2009

METAL Y AIRE

El tren de aterrizaje de un Airbus A380 soporta un peso de 560 toneladas a 150 kilómetros por hora al tomar tierra. La maravilla de ese momento es incomparable y aúna dos factores que son: a) la prevalencia de la rueda como piedra angular de la tecnología, y b) la sublimación de la voluntad del hombre que se sobrepone a sus propias limitaciones físicas haciendo que un objeto más pesado que el aire pueda sostenerse y desplazarse sobre él.
Hay pocas cosas que me gusten tanto como contemplar un avión surcando los cielos, despegando o aterrizando. Los aterrizajes son hermosos e imposibles, paradójicos: el metal flotante toma conciencia de su propio peso y se somete nuevamente al imperio de la gravedad cuando las gomas chirrían sobre el asfalto y el humo de la fricción se vaporiza en apenas un segundo. Es por obra y gracia del ingenio humano que la enorme cantidad de energía absorbida en el impacto se convierte en un suave respingo no siempre bien recibido por el pasajero, que se contenta con regresar a su humilde realidad después de haber sido intruso en un mundo –el de las alturas- que no le pertenece.
Ocurre con quienes vuelan muy a menudo –como ocurre con quienes realizan cualquier actividad de forma repetida y no casual- que dejan de perder la fascinación por un hecho que, de puro cotidiano, se les acaba antojando normal cuando no lo es. Hay quienes componen melodías o textos maravillosos y quienes son capaces de moldear la materia -ya sea papel, piedra, piel, acero...- para convertirla en una prolongación de su sensibilidad e inteligencia. También hay mentes que interactuan con otras para crear algo aún más grande. El hombre se vuelve animal cuando no sabe percibir las cosas a través de los ojos de un niño, cuando la maravilla da paso al hastío o la costumbre, cuando deja de apreciar la grandiosidad que lo rodea o no se sobrecoge ante algo que jamás hubiera sido posible sin la aplicación extrema de la voluntad puesta al servicio de un sueño.
Quien pueda maravillarse mil veces ante un hecho que se repite de forma mecánica y previsible será mil veces capaz de sentir la misma ilusión y no cansarse jamás de ella; podrá, simplemente, comprender que no somos más que el último y casi siempre menos importante eslabón de una cadena formada por todo aquello de lo que somos capaces.

lunes 22 de diciembre de 2008

¡ASÍ, SÍ!

El tipo de la foto se llama Hank. Encantado, igualmente.

Tengo un televisor que casi nunca enciendo; me aburre hasta las pestañas, y cuando emiten algo que merece la pena ser visto he de invertir demasiado tiempo mirando anuncios o los horarios no me cuadran. Veo cosas como Muchachada Nui en Internet (bendije el descubrimiento de La hora chanante y Grey´s Anatomy hará unos dos años, estando aquejado de una amigdalitis demoledora) y cada vez aguanto menos los informativos, con sus presentadores analfabetos que se hablan los unos a los otros en actitud de charla profesional-dinámica-apasionanate mientras tutean a la audiencia (perdón, televidencia) en tono callejero para acabar dedicando más de la mitad de su tiempo al fútbol. Y no es esnobismo, pero realmente hay que tener mucho valor o muy poco seso para aguantar lo que nos ofrecen (tómese en este caso el verbo ofrecer de forma absolutamente eufemística) sin levantarse para mear y de paso cortarse las venas.

Pero volvamos al tipo de la foto. Decía que se llama Hank. Acabo de conocerlo y ya se ha convertido en algo que apenas si recordaba que existiera: un ídolo. Y lo más gracioso de todo es que he conocido a Hank gracias a mi hermano, que ni siquiera tiene televisión en su casa (a mi hermano tampoco le haría mucha gracia saber que hablo de él aquí, pero da igual, no creo que lea este blog).

-Oye, Jon -me dijo el otro día-, hemos bajado de Internet una serie que te va a gustar.

-¿Tú crees?

-Sí, es descojonante… es sobre un escritor que no escribe.

-¿Y qué hace entonces?

-Follar, beber y meterse en líos… bueno, también escribe un blog, pero lo que hace, básicamente, es follar.

-Pues quiero verla ya. ¿cómo se llama la serie?

-Californication.

No sé en que canal se emite Californication ni la temporada por la que va, pero llevo vistos tres capítulos y la cosa no parece que vaya a decaer. Solo para adultos.

sábado 6 de diciembre de 2008

MIERDA

Tardo más, mucho más de 48 horas en reaccionar. Los vascos suelen preciarse –yo lo hago, lo he hecho- de ser nobles, honestos y fuertes. Mierda. Hoy no hablo de mí, es extraño, bondad graciosa. Los vascos: almas limpias, neuronas que funcionan. MIERDA. ¿El corazón? Noble –repito-, grande –algunos-, ¿la conciencia? Mierda. Mierda de asesinos, mierda de políticos, mierda de cobardes, mierda de españoles, mierda de gobierno, mierda de vascos, mierda de instituciones, mierda de declaraciones, mierda de gente mal follada, mierda de obreros, mierda de empresarios, mierda de ricos y pobres acomodados, mierda de inmigrantes idos y venidos que no saben o no quieren saber, mierda de cobardía, mierda de odio, mierda de miedo, mierda de gente que no piensa, mierda de gente que piensa lo que le dicen que piense, mierda de gente que no sabe pensar, mierda de gente que no se atreve a pensar, mierda de gente que piensa y no habla, mierda de personas que se han aburrido de pensar, mierda de ignorancia. Hoy soy Altuna, igual que ayer y que mañana, pero también soy Uria, y sólo pienso en una cosa: mierda, mierda y MIERDA.

martes 2 de diciembre de 2008

¿Y TÚ, QUÉ QUIERES SER DE MAYOR?

Una de las cosas que más nos diferencian a los niños de los adultos es la percepción del paso del tiempo. Nos diferencia, para ser más exactos, el que casi todos los adultos ocupamos tan mal nuestro tiempo y persistimos de forma tan abyecta en imaginar el futuro, que rara vez tenemos nuestras mentes y nuestros corazones puestos en el presente.

Por eso creo que cuando le preguntamos a un niño qué quiere ser de mayor lo estamos condicionando para que abandone su esencia genuina –la de ser un niño- e instándolo a que se convierta en lo que nosotros somos: unos seres alienados irreversiblemente. Esto ocurre así siempre, porque parece lo normal, pero es mejor no tener prisa, porque al niño no le importa en realidad ese futuro del que creemos ser dueños, y sólo contestará a semejante tontería para complacernos.

Los adultos, que somos niños cuyo tiempo vuela, cuyas almas se han endurecido, niños cuyos ojos y oídos necesitan de un “éffeta” salvador que los abra de golpe, deberíamos aprender cuáles son las cuestiones realmente importantes: “¿quién eres tú?, ¿qué estás haciendo?”. Son preguntas sabias, por eso sólo los niños saben formularlas. Y lo hacen. ¿Os habéis fijado alguna vez?

*Muchas gracias a Gonzalo Herrero por la nueva cabecera de este blog, por su compañía y por las piezas de Lego que, al desatascarse, forman cadenas de pensamiento interminables.

domingo 23 de noviembre de 2008

17 AÑOS SIN FREDDIE

24 de noviembre. Hace diecisiete años que Freddie Mercury abandonó un mundo que jamás estuvo a su altura. Hoy hace diecisiete años que murió Queen, pero eso es otra historia y debe ser contada en otra ocasión, como decía Ende.

No puedo siquiera permitirme elegir sólo diez o veinte canciones de Queen a las que considerar mis preferidas, pero Love of My Life es...

martes 18 de noviembre de 2008

¿DE QUÉ HABLA RAY LORIGA?

Vaya por delante que Ray Loriga es mi escritor español vivo preferido*, y no solo por afinidad generacional, sino por su estilo inconfundible y la notable evolución que ha experimentado desde aquel Héroes con el que le conocí, hace quince años. La prosa de Loriga te gusta o no, en mi opinión es brillante. Los temas que aborda cambian en función de su experiencia vital y su estilo se ha ido depurando con los años hasta alcanzar un nivel de cuasi-virtuosismo -si se me permite el símil musical- que seguirá haciéndose valer durante mucho tiempo (pero atención: si no os gustan las metáforas o el fraseo corto ni lo intentéis).

Han pasado cuatro años ya desde que publicó El hombre que inventó Manhattan y ocho desde Tokio ya no nos quiere o Trífero, mis dos obras preferidas del madrileño, así que podéis imaginar la impaciencia con la esperaba la aparición de su último libro. Aquí está:

Una calurosa tarde de junio, durante la Feria del Libro de Madrid de hace dos años, tuve la ocasión de charlar con Ray y volver a comprobar lo serio, amable y reservado que era. Estuvimos hablando de unos asuntos que no vienen al caso y en un momento dado le pregunté si estaba escribiendo algo:

-Sabrás que estoy haciendo una película –contestó- y de momento sigo totalmente centrado en ella.

-Sí –dije-, sobre la vida de Teresa de Ávila, algo he oído.

El tema era bien sabido y la película estaba ya en postproducción, así que me habló un ratito sobre ella pero al final no pude reprimirme e insistí:

-Bien pero, además del cine, volverás a escribir alguna novela ¿verdad?

Entonces Ray se encogió ligeramente de hombros y yo pensé que tal vez tendría que resignarme a esperar algún tiempo para poder volver a leer algo suyo. Antes de despedirnos nos hicimos una foto y me dedicó algunos libros para un amigo. Guardo un grato recuerdo de aquella conversación.

En los últimos meses me he ido enterando por casualidad de algunos episodios sobre la vida privada de Ray que han aparecido en diversos medios de comunicación y que no detallaré aquí puesto que no son cosas extraordinarias ni son asunto mío y me interesan poco a no ser que trasciendan a niveles puramente literarios.

El problema es que estos asuntos privados han trascendido a nivel literario. Me explico:

Todos los escritores trabajamos, en mayor o menor medida, basándonos en nuestras propias experiencias y creamos la ficción desde una cosmovisión que puede ser propia, asimilada o copiada (esta última opción es, en mi opinión, inaceptable), pero escribimos sobre nosotros mismos casi sin excepción, aunque sea a traves de personajes que supuestamente nada tienen que ver con nuestras vidas; nos idealizamos o denigramos, nos deformamos, exploramos lo que nos gusta u odiamos de nosotros mismos, plasmamos nuestra relación con el mundo y las personas que nos rodean de forma veraz o distorsionada, según la ocasión, y lo más interesante del caso es que muchas veces no somos conscientes de estar haciéndolo. La creación artística es un ejercicio de introspección destinado a ser expuesto ante los ojos de los demás, es una forma de exhibicionismo, y la literatura no es un caso aparte.

Pues bien: La semana pasada me acerco a mi bar preferido de Algorta con un ejemplar recién comprado de Ya sólo habla de amor, me siento en una mesa y comienzo a leer. Es él, Ray Loriga: hipnótico desde la primera frase, un poco más tierno cada vez conforme pasan los años, más pulido, más maduro, el estilo intacto. Ray describe el desasosiego de Sebastián -su protagonista en tercera persona-, tan humano, tan lleno de defectos y temores, tan rebosante de arrogancia y pasión dormida como cualquiera de nosotros, no hace falta tener gafas de culo de vaso para comprobar que se habla a sí mismo, a Ray Loriga, que se describe a si mismo, que se lamenta de su suerte, de sus pude y no quise y de sus quise y no pude. Bien, de acuerdo, una pajilla se le permite hasta a Yukio Mishima, si hace falta. Sigo leyendo: diez páginas, veinte, treinta. Me levanto y pido otra manzanilla (nada de alcohol antes de las ocho de la tarde). Sigo leyendo: bonita metáfora, subrayo algunas frases, anoto otras… cuarenta páginas, cincuenta páginas, sesenta, setenta… OCHENTA Y CUATRO páginas. Cierro el libro y enciendo un cigarrillo. Levanto a vista hacia la barra: Ruth me mira con displicencia mientras seca cuidadosamente unas copas; debe habérseme puesto cara de mala hostia. Estoy de mala hostia. Cierro el libro, lo dejo en la cocina al volver a casa y busco el consuelo en las páginas de Banana Yoshimoto.

Dos días más tarde me lo pienso un poquito mejor, vuelvo al bar y busco la dichosa página 84: Más de lo mismo. Me lo tomo con calma, con otra manzanilla, con varios cigarrillos y con mucha calma. Et voilà! El libro comienza en la página CIENTO ONCE, ahí estaba el truco; he hecho bien en perseverar en la lectura, éste sí es el Ray Loriga que me gusta, el que te cuenta cosas aunque parezca que no lo hace queriendo. La mala hostia de anteayer puede haber merecido la pena… sí, puede que hubiera merecido la pena tratándose de un libro de 300 páginas, pero Ya sólo habla de amor tiene 175. 

Siempre he recomendado apasionadamente y regalado libros de Ray Loriga a todo el mundo, pero no lo haré con este último. Ray pasa por un mal momento o se está quedando con nosotros y, francamente, ninguna de las dos explicaciones me satisfacen. Lo malo no es que ya sólo hable de amor (¿quién en su sano juicio no lo hace?) sino que nos ponga a los lectores a trabajar de psicoanalistas y encima tengamos que pagar por ello. No quiero decir nada más. Esperaré al siguiente libro.

 

*Sí, ya sé que Puértolas, Delibes, Sánchez Ferlosio, Regás, Marías, Antolín Rato, Tusquets, Vila-Matas, etc. etc. siguén vivos (y me gustan, por si alguien lo dudaba).

miércoles 29 de octubre de 2008

THE KING PRAWNS

Actuarán el próximo lunes 3 de noviembre en el Bar Mamarro (Calle Andrés Cortina) de Algorta, interpretando temas compuestos por Imanol Otxoa y algunas versiones de Rock y otros estilos sólo aptos para iniciados (es broma). Imanol es guitarra y voz; Gorka, batería. El porqué han elegido el nombre Prawns (langostinos) para tocar juntos es un secreto que no desvelaré aquí. Dos buenos músicos, tres micros y un grupo de amigos son una buena alternativa al sofá un lunes por la noche y, si quieres, te puedes acostar a la hora de Cenicienta.